Sabor a Victoria (post viejo)

lunes, 15 de febrero de 2010

Hola. Ahora les contaré sobre el día de hoy, porque estuvo medio raro. Me desperté a eso de las 11 y desayuné. Mi mamá me dijo que mi tío Tito nos iba a acompañar al estadio, pues cada quince días vamos a ver a los Rayados. Bueno, llegó y nos fuimos. Normalmente vamos a Interplaza a comer y ésta vez decidimos ir a El Timón, porque a mi tío le encanta la comida del mar. Al principio no quería ir, pero me dije “Él casi no viene, mejor vayamos”. Encargué un filete a la veracruzana. Ya, acabamos de comer, y de ahí al estadio.

Llegamos súper temprano. Todavía no eran las 4 cuando entramos, y mas porque queríamos agarrar un buen lugar. Lo mejor de todo es que ya era hora de estar ahí, porque ya eran 3 semanas de no ir. Dieron las 5 y empezó el juego. El rival era el Atlas, equipo dirigido por un conocido reciente de nosotros: Ricardo La Volpe. Tantos recuerdos tenemos sobre él, tanto buenos como malos, y a decir verdad, él no es una persona tan grata en la afición rayada, y mas por las declaraciones que dio antes de que lo cesaran, y tachar a la directiva (sus jefes) como una directiva light. Lo abuchearon (abucheamos) por lo mismo, ya nos tenía hartos y estamos mejor con Víctor Manuel Vucetich. Y ya, el árbitro hizo su intento de dirigir el juego.

Resulta que empezamos mal, demasiado diría yo. No habían pasado ni 10 minutos, cuando ya íbamos perdiendo 2-0. Un error garrafal de Christian Martínez los puso en ventaja temporal. Después, como en 20 minutos más, expulsaron a Felipe Baloy, una figura en cuanto a la defensiva del equipo, pero muy malo a la hora de las tarjetas. Se fue como un héroe, pero lástima Margarito, no estará en el próximo juego, que más adelante les diré el rival y todo, aunque creo que ya han de saber. De ahí todo se veía en un degradado gris a negro. Aproximadamente 7 minutos después, expulsaron a Suazo por mentársela al árbitro (ví el video y me dio un chingo de risa xD). Otro menos. Éramos 9 contra 12. Todos pensábamos que de ahí vendría la masacre. Lo bueno (y lo mejor que nos pudo haber pasado) fue que regresó al fin Jesús Arellano, pues entró de cambio 5 minutos antes de dar por terminado el primer tiempo. Y recordé dos cosas:

* Primera: Del 7-2 contra Veracruz. Hoy se cumple un año de esa goleada. Generalmente los equipos Lavolpistas son muy dados a tirarse para delante. Ahí iba contra un alumno, Miguel Millonetas, digo Herrera (ex técnico también). Y en esa temporada, Veracruz descendió.

* Segunda: Los equipos lavolpistas son malísimos a la hora de defender resultados. Eso nos costó muchísimos puntos en las temporadas en que nos dirigió. Ejemplos bastan y sobran: el 2-2 contra Santos en la Semifinal (pasó Santos por tener más puntos), el 1-4 contra Tigres en la temporada pasada, entre otros, pero esos son los que más recuerdo.

Eso me animó un poco en mi interior. Exteriormente estaba decaída, hasta la madre de todo, porque había tenido dos pésimas semanas por diferentes motivos. Entraron a jugar el segundo tiempo y se vio una visible mejoría. En un principio de éste, aún Christian estaba siendo abucheado, y se escuchaba un sonoro “¡NOOO!” cuando tocaba la pelota para despejar. Y cómo no, si nos veíamos aún impotentes porque un viejo conocido nos estaba dominando y tenía mas hombres en la cancha. Estábamos muy mal, y creía que después de este partido nos iban a decir que estaríamos en franca picada. Empezamos tan bien la temporada, que nos ilusionamos de más…

Y de repente, cayó el ¡¡¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!!!! Y era, de nada más y nada menos que del Cabrito Arellano (desde hace cuándo no anotaba un gol), y recuerdo que yo solo gritaba “si se puede, ¡¡¡vamos por el empate!!!”. Ahí empezó la pesadilla de Richard. Después de eso, otra vez Arellano iba a anotar un gol, ¡¡¡pero quééééé gol iba a anotar!!!, hubiera sido la locura en el Tec. Pero eso no tardaría en llegar. 5 minutos después hubo un tiro de esquina, lo cobró Luís Pérez. Parecía que iba a anotar alguien, pero no, lo desvió el portero, y hubo otro corner. Vi dos pelotas que por error estaban en la cancha, y dije “ojala eso nos dé suerte”. Lo cobró de nuevo Lucho, y José María Basanta (en un principio creí que Arellano) anotó de cabezazo para el 2-2. ¡¡¡FUE LA LOCURA!!! Casi se me revienta la garganta (y la bilis) de tanto gritar de la emoción. Apenas entró la pelota a las redes y vi a mi alrededor, todos tiraron de la felicidad sus cervezas al aire y nos volvimos locos, por semejante milagro. Y, ¿quién dijo que no existían los milagros? ¡Estamos en semana santa!. Con decirles que con eso se me bajó la presión y estuve a punto de desmayarme. Y en el tiempo restante defendieron a capa y espada el resultado.

El árbitro pito el partido que intentó dirigir, y ese empate supo a una victoria valiosísima. Y cómo no, si no se les veía nada en el primer tiempo, y sacaron la casta en el segundo. Ni yo lo creía, ni los cronistas, hasta vi la repetición de las jugadas en Pasión Futbolera y en el gol de Basanta, Mario Castillejos, quien es rayado de corazón, dejó su profesionalismo a un lado y gritó el gol con tanta emoción como lo gritamos nosotros. Un punto valiosísimo que nos ayuda bastante en la búsqueda de la clasificación.

La próxima semana se jugará el clásico. ¿La fecha? Sábado 11 de abril, día de mi cumpleaños. Pero esa es otra historia. Es todo por ahorita.

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