Llegamos súper temprano. Todavía no eran las 4 cuando entramos, y mas porque queríamos agarrar un buen lugar. Lo mejor de todo es que ya era hora de estar ahí, porque ya eran 3 semanas de no ir. Dieron las 5 y empezó el juego. El rival era el Atlas, equipo dirigido por un conocido reciente de nosotros: Ricardo
Resulta que empezamos mal, demasiado diría yo. No habían pasado ni 10 minutos, cuando ya íbamos perdiendo 2-0. Un error garrafal de Christian Martínez los puso en ventaja temporal. Después, como en 20 minutos más, expulsaron a Felipe Baloy, una figura en cuanto a la defensiva del equipo, pero muy malo a la hora de las tarjetas. Se fue como un héroe, pero lástima Margarito, no estará en el próximo juego, que más adelante les diré el rival y todo, aunque creo que ya han de saber. De ahí todo se veía en un degradado gris a negro. Aproximadamente 7 minutos después, expulsaron a Suazo por mentársela al árbitro (ví el video y me dio un chingo de risa xD). Otro menos. Éramos 9 contra 12. Todos pensábamos que de ahí vendría la masacre. Lo bueno (y lo mejor que nos pudo haber pasado) fue que regresó al fin Jesús Arellano, pues entró de cambio 5 minutos antes de dar por terminado el primer tiempo. Y recordé dos cosas:
Primera: Del 7-2 contra Veracruz. Hoy se cumple un año de esa goleada. Generalmente los equipos Lavolpistas son muy dados a tirarse para delante. Ahí iba contra un alumno, Miguel Millonetas, digo Herrera (ex técnico también). Y en esa temporada, Veracruz descendió.
Segunda: Los equipos lavolpistas son malísimos a la hora de defender resultados. Eso nos costó muchísimos puntos en las temporadas en que nos dirigió. Ejemplos bastan y sobran: el 2-2 contra Santos en
Eso me animó un poco en mi interior. Exteriormente estaba decaída, hasta la madre de todo, porque había tenido dos pésimas semanas por diferentes motivos. Entraron a jugar el segundo tiempo y se vio una visible mejoría. En un principio de éste, aún Christian estaba siendo abucheado, y se escuchaba un sonoro “¡NOOO!” cuando tocaba la pelota para despejar. Y cómo no, si nos veíamos aún impotentes porque un viejo conocido nos estaba dominando y tenía mas hombres en la cancha. Estábamos muy mal, y creía que después de este partido nos iban a decir que estaríamos en franca picada. Empezamos tan bien la temporada, que nos ilusionamos de más…
Y de repente, cayó el ¡¡¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!!!! Y era, de nada más y nada menos que del Cabrito Arellano (desde hace cuándo no anotaba un gol), y recuerdo que yo solo gritaba “si se puede, ¡¡¡vamos por el empate!!!”. Ahí empezó la pesadilla de Richard. Después de eso, otra vez Arellano iba a anotar un gol, ¡¡¡pero quééééé gol iba a anotar!!!, hubiera sido la locura en el Tec. Pero eso no tardaría en llegar. 5 minutos después hubo un tiro de esquina, lo cobró Luís Pérez. Parecía que iba a anotar alguien, pero no, lo desvió el portero, y hubo otro corner. Vi dos pelotas que por error estaban en la cancha, y dije “ojala eso nos dé suerte”. Lo cobró de nuevo Lucho, y José María Basanta (en un principio creí que Arellano) anotó de cabezazo para el 2-2. ¡¡¡FUE
El árbitro pito el partido que intentó dirigir, y ese empate supo a una victoria valiosísima. Y cómo no, si no se les veía nada en el primer tiempo, y sacaron la casta en el segundo. Ni yo lo creía, ni los cronistas, hasta vi la repetición de las jugadas en Pasión Futbolera y en el gol de Basanta, Mario Castillejos, quien es rayado de corazón, dejó su profesionalismo a un lado y gritó el gol con tanta emoción como lo gritamos nosotros. Un punto valiosísimo que nos ayuda bastante en la búsqueda de la clasificación.
La próxima semana se jugará el clásico. ¿La fecha? Sábado 11 de abril, día de mi cumpleaños. Pero esa es otra historia. Es todo por ahorita.

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